¿Qué grasa es mejor (o peor) cuando se trata de diabetes y obesidad?

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Parece que las discusiones sobre las grasas dietéticas nunca terminan. Aunque se ha determinado que las grasas trans deben evitarse a toda costa, existe un área gris cuando se trata de otras grasas, incluidas las grasas saludables y cuáles son mejores que otras. En una reciente estudiar de la Universidad de California, Riverside, por ejemplo, algunas personas se sorprendieron por los hallazgos sobre el aceite de soja, que según varios expertos es saludable.

En general, las grasas se dividen en dos categorías: “malas” o “no saludables”, que incluyen grasas trans y grasas saturadas; y grasas “buenas” o “saludables”, incluidas las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Sin embargo, hay estudios que indican que el aceite de coco, que tiene un alto contenido de grasas saturadas, es saludable porque contiene triglicéridos de cadena media En lugar de triglicéridos de cadena larga, estos últimos se encuentran en carnes y productos lácteos (si le encanta el aceite de coco, le recomendamos este aceite de coco con sabor a mantequilla de nuestro socio Barlean’s. ¡Es ridículamente bueno!

Al mismo tiempo, hay otros expertos que insisten en que las grasas saturadas que se encuentran en las carnes rojas, las aves y los productos lácteos no son poco saludables, especialmente para aquellos que siguen la dieta cetogénica. Por lo tanto, hay algunas áreas de discusión que deben tenerse en cuenta al revisar los resultados de los estudios sobre las grasas.

En el nuevo estudio, los investigadores establecieron cuatro grupos de tratamiento diferentes de ratones. Los cuatro grupos fueron alimentados con una dieta que consistía en un 40 por ciento, que es similar a la de los estadounidenses. Los grupos fueron los siguientes:

  • 40 por ciento aceite de coco (principalmente una grasa saturada)
  • 20 por ciento de aceite de coco y 20 por ciento de aceite de soja, el último de los cuales es principalmente grasa poliinsaturada
  • 40 por ciento de aceite de coco y fructosa añadida
  • 20 % de aceite de coco y 20 % de aceite de soja con fructosa añadida

Todos los ratones fueron alimentados con la misma cantidad de calorías y todos consumieron cantidades similares de alimentos. Esto es lo que observaron los investigadores:

  • Los ratones que consumieron aceite de soja tuvieron un aumento de peso, depósitos de grasa más grandes y un hígado graso con signos de daño, diabetes y resistencia a la insulina en comparación con los grupos de aceite de coco. Todos estos factores están asociados con el síndrome metabólico.
  • La suma de fructosa tuvo impactos menos severos que el aceite de soya, pero el azúcar causó más daño a los riñones y un aumento significativo en rectos prolapsados, que es un síntoma de enfermedad inflamatoria intestinal
  • Los ratones que consumieron la dieta de aceite de soja ganaron casi un 25 % más de peso que los ratones que comieron aceite de coco
  • Los ratones que consumieron una dieta enriquecida con fructosa aumentaron un 12 % más de peso que los que siguieron una dieta con aceite de coco

Los autores se sorprendieron de que el aceite de soya causara más diabetes y obesidad que la fructosa, aunque ambos factores jugaron un papel negativo en la salud.

¿Por qué son importantes estos hallazgos? Porque el aceite de soya es una parte importante de la dieta estadounidense. El aceite se encuentra en miles de productos alimenticios y constituye el 60 por ciento del aceite comestible consumido en los Estados Unidos. El aumento en el consumo de aceite de soja desde la década de 1960 ha reflejado el aumento de la obesidad en los Estados Unidos durante varias décadas. ¿Existe una relación entre estos dos factores?

Cuando se trata de fructosa, el consumo diario en los EE. UU. también ha aumentado significativamente, de unos 37 gramos diarios en 1977 a unos 49 gramos en 2004. De nuevo, ¿existe una relación directa entre estos dos factores?

La conclusión en este punto es que debemos analizar nuestro consumo de aceite de soja y fructosa y su impacto en la obesidad, la diabetes, la enfermedad del hígado graso no alcohólico y la resistencia a la insulina. Como nota adicional, los mismos investigadores también realizaron otro estudio con aceite de maíz y descubrieron que inducía más obesidad que el aceite de coco, pero no tanto como el aceite de soja. Se necesitan más estudios comparativos para determinar el impacto de otros aceites vegetales, como el aceite de canola, palma y oliva, en la salud cardiovascular.

Republicado de NaturallySavvy.com

Fuentes

Neaton S. El aceite de soya causa más obesidad que el aceite de coco y la fructosa. Universidad de California, Riverside. 2015 julio 22

Poonamjot Deol P et al. El aceite de soja es más obesogénico y diabetogénico que el aceite de coco y la fructosa en ratones: papel potencial para el hígado. Más uno 2015 julio 22

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