México – Poliamor: su reconocimiento por los tribunales sienta precedentes jurídicos

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Poliamor: su reconocimiento por los tribunales sienta precedentes legales

El reciente fallo del Estado de Puebla, que reconoce las relaciones poliamorosas, ha captado la atención pública en México. Si bien este fallo no es definitivo, da una idea de cómo los tribunales están interpretando la ley en función de las realidades sociales.

¿Qué es el poliamor?

La Real Academia de la Lengua Española define el poliamor como aquella “relación erótica y estable entre varias personas con el consentimiento de todas ellas”[1] . Asimismo, otras fuentes advierten que puede entenderse como el vínculo afectivo, sexual y afectivo que mantienen entre sí tres o más personas, con iguales o similares condiciones comúnmente atribuidas a las parejas, a saber, compromiso entre los contrayentes, perdurabilidad y estabilidad. . La particularidad de esta práctica es que todo ocurre simultáneamente entre más de dos personas. [2]

Ha habido un amplio debate durante varios años sobre el reconocimiento del poliamor frente a la monogamia tradicional. Al respecto, un reciente estudio del Journal of Sex and Marital Therapy[3] reveló que uno de cada cinco adultos en los Estados Unidos ha practicado la no monogamia consensuada en algún momento de su vida, demostrando que, aunque cada vez se habla más de relaciones abiertas y poliamor, la sociedad sigue prefiriendo la tradición a este nuevo tipo de prácticas. Sin embargo, ¿el predominio de lo tradicional debe necesariamente primar sobre el libre albedrío de quienes optan por una relación no convencional como la poligamia? A este respecto, los tribunales ya se han pronunciado.

Fondo

Si bien la sentencia emitida por un juzgado del Estado de Puebla el 21 de mayo de 2022, respecto al reconocimiento de las relaciones poliamorosas ha sido noticia en México, lo cierto es que esta discusión ya se da desde hace algunos años en otros juzgados del región, además de la existencia de precedentes algo relacionados con este tema emitidos por el máximo tribunal constitucional.

En Colombia, una relación homosexual poliamorosa donde los tres miembros de la pareja convivieron durante más de siete años llevó al reconocimiento de tal relación tras la muerte de uno de ellos y la demanda de los cónyuges sobrevivientes para cobrar la pensión del recién fallecido. Así, en abril de 2014, luego de que la aseguradora se negara a pagar la pensión a partes iguales a las dos parejas del fallecido, los tribunales de ese país sudamericano se pronunciaron al respecto.

La demanda fue por el reconocimiento como relación poliamorosa para tener acceso a la pensión del conviviente fallecido, acreditando el requisito de convivencia exigido por la ley colombiana al momento de la muerte por más de 5 años, a través de varias declaraciones ante Notario Público y varios testigos, así como informes de prensa sobre ellos, dando cuenta de 10 años de convivencia de la relación poliamorosa. Los asentamientos colombianos concluyeron que la relación poliamorosa estaba consagrada en el artículo 13 de la Ley 797 de 2003 de ese paíspartiendo de la premisa de que la discusión no giraba en torno a que se tratara de una relación homosexual, sino que era una relación de tres personas.

Si bien el ordenamiento jurídico colombiano consagra el matrimonio y la convivencia monógama, la justicia colombiana concluyó que, si bien la Corte Constitucional colombiana no se había referido anteriormente a este tipo de familias no tradicionales, debe interpretarse de acuerdo con las realidades sociales y las formas en que se la familia se presenta de hecho, incluidas las familias de acogida o las parejas del mismo sexo compuestas por dos o más personas. En consecuencia, este argumento llevó al juzgado a acreditar la calidad de beneficiarios a efectos del cobro de la pensión, por la existencia de una convivencia simultánea entre los tres cónyuges[4] .

Al respecto, si bien México no ha abordado el reconocimiento de las relaciones poliamorosas desde el punto de vista judicial, la Corte Suprema de Justicia, al igual que los tribunales colombianos, ya se ha pronunciado en el pasado sobre el derecho al libre desarrollo en las relaciones afectivas de carácter matrimonial. Al respecto, el máximo tribunal, a través de su Sala Primera, determinó que la libertad sexual es una expresión del derecho al libre desarrollo de la personalidad, que consiste en la capacidad y la posibilidad de decidir autónomamentesin coacción ni violencia y con pleno consentimiento, sobre las personas, situaciones, circunstancias y momentos en que se desea ejercer la conducta erótico-sexual.

La anterior determinación se deriva de un caso en el que un hombre demandó a su mujer y a otra persona con el fin de obtener una indemnización por el daño moral sufrido por la afectación de sus sentimientos, afectos, decoro, vida privada y sus derechos humanos al honor y a la reputación, debido a la infidelidad que sufrió durante su matrimonio. Los imputados mantuvieron una relación sexual, de la que nació una hija que no tiene vínculo biológico con la afectada, hecho que ocultaron haciéndole creer durante más de veintidós años que él era el padre. los Corte Suprema estableció que el matrimonio no otorga derecho ni poder coercitivo sobre el cuerpo y los actos del consorte en la esfera sexualya que aceptarlo afectaría la dignidad humana misma, ya que, aun dentro del matrimonio, la pareja conserva la facultad de decidir sobre el ejercicio de su sexualidad, ya que son dueños de su cuerpo y tienen libre decisión de utilizarlo con fines sexuales. placer, asumiendo las consecuencias que este comportamiento traerá a la relación conyugal.[5]

Respectivamente, la jurisprudencia del máximo tribunal mexicano es consistente con el criterio judicial de Colombia, respecto del respeto al derecho al libre desarrollo de la personadando lugar a la posibilidad de que las relaciones poliamorosas pueden eventualmente ser reconocidas en México, bajo esta misma línea de argumentación.

El juicio

Recientemente, el Juez Octavo de Distrito en lo Civil, Administrativo, Laboral y Federal del Estado de Puebla dictó Sentencia de Amparo en el juicio de amparo número 1227/2020[6] reconocer las relaciones poliamorosas, tras afirmar que es discriminatorio no poder casarse ni convivir con más de una persona en convivencia, ya que atenta contra las preferencias sexuales de quienes buscan formar una familia poliamorosa. Así, declaró inconstitucionales los artículos 294 y 297 del Código Civil para el Estado de Puebla y, por tanto, la constitucionalidad de las relaciones poliamorosas.

La demanda resuelta por el juzgado de Puebla tuvo su origen en el reclamo del interesado respecto de lo referido por ser discriminatorio, violatorio del artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, relativo a la preferencia sexual, ya que la monogamia es la preferencia para establecer una relación sexual. -relación afectiva con una sola persona, mientras que el poliamor o poligamia es la preferencia de relacionarse con dos o más personas de manera simultánea y consensuada. En este sentido, el tribunal advirtió que establecer que el matrimonio y el concubinato pueden celebrarse exclusivamente entre dos personas excluye otras preferencias sexuales, como el caso de relaciones compuestas por más de dos personaslo que constituye una violación del derecho humano a la igualdad y no discriminación, consagrado en el quinto párrafo del artículo 1 de la Constitución, que prohíbe categóricamente la discriminación por razón de preferencia sexual.

La sentencia considera que los derechos humanos deben ser reconocidos cuando se comportan conforme a su orientación sexual y se vinculan en relaciones estables y con pleno conocimiento de esta situación por parte de todos los involucrados en una relación sentimental, sostenida, primordialmente, en los lazos de afecto, sexualidad, identidad, solidaridad y compromiso mutuo de quienes desean tener una vida en común. Sin necesidad de encasillarlos en figuras jurídicas que vayan en contra de estos principios.

Conclusiones

El fallo del Tribunal de Distrito busca adoptar criterios relacionados con la igualdad, la no discriminación por razón de preferencia sexual y, sobre todo, el reconocimiento del derecho al libre desarrollo de la personalidad como derecho fundamental. Cabe mencionar que la Corte Suprema de Justicia ya ha establecido criterios al respecto. Si bien esta resolución no es definitiva, deja entrever la forma en que los tribunales están interpretando la ley en función de las realidades sociales. Al respecto, el precedente colombiano antes referido es un buen ejemplo de ello, ya que se fundamenta en su resolución sobre la protección de realidades sociales que necesitan reconocimiento legal para la protección de los derechos de las personas involucradas en ellas.

Finalmente, cabe reafirmar que, a pesar de ser temas sensibles por su complejidad idiosincrásica, es imperativo considerar que deben prevalecer los criterios legales y no los prejuicios morales. Citando al máximo tribunal constitucional mexicano, “la fidelidad sexual es un deber jurídico de carácter personalísimo y de contenido esencialmente moral, por lo que su observancia no puede exigirse coactivamente”.

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